20 enero, 2026
Lo que vemos todos los días en comunidad
Armar un pitch es parte del día a día de cualquier emprendedor. Presentar una idea, convencer, generar interés o simplemente lograr que te entiendan.
En iF convivimos a diario con emprendedores, startups, empresas y equipos que presentan sus proyectos en distintos contextos: reuniones, eventos, instancias informales y conversaciones de pasillo.
Esto no es una guía paso a paso ni una receta infalible.
Es una recopilación de patrones que se repiten cuando un pitch funciona… y cuando no, basados en lo que vemos constantemente en comunidad.
Uno de los errores más comunes es comenzar hablando de la empresa, el logo o la historia personal.
Los pitch que funcionan suelen partir por algo mucho más simple: un problema claro y reconocible.
Si quien escucha no logra identificar el problema, difícilmente va a interesarse en la solución.
Un buen ejercicio que vemos repetirse:
¿Puedes explicar tu proyecto en una sola frase, clara y directa?
No se trata de simplificar en exceso, sino de ordenar la idea.
Si necesitas muchas capas para explicarlo, probablemente aún no está del todo claro.
Los datos importan, pero rara vez conectan por sí solos.
Los pitch que generan mayor interés suelen apoyarse en historias reales, situaciones concretas o ejemplos cotidianos.
Una buena historia ayuda a entender el contexto y a dimensionar el impacto.
Tracción no siempre significa grandes ventas o rondas de inversión.
Puede ser un piloto, primeros clientes, una comunidad activa o incluso aprendizajes claros.
Lo importante es demostrar que la idea ya está en movimiento.
Otro patrón recurrente: querer contar todo.
En lugar de listar funciones, los pitch más efectivos muestran qué cambia para la persona o empresa que usa la solución.
Impacto antes que detalle técnico.
Un buen pitch no termina en el aire.
Suele cerrar con una idea simple:
¿Buscas feedback, una alianza, contactos, inversión o simplemente conversación?
Tener clara esa intención ayuda a que la conversación continúe.
En iF no damos asesorías ni prometemos fórmulas de éxito.
Pero sí somos un espacio donde estas conversaciones pasan todos los días, donde las ideas se ponen a prueba y donde aprender de otros es parte natural del proceso.
Muchas veces, un buen pitch no se construye solo, sino escuchando, conversando y compartiendo en comunidad.
Guarda estos tips como referencia y compártelos con alguien que esté en ese proceso.
Las mejores ideas suelen crecer cuando se conversan.
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